Hoy luego de hacer unas extras fuera de mi horario de trabajo habitual, decidimos con un par de compañeras de trabajo ir al supermercado chino a comprar algo para merendar, antes de comenzar con el horario que nos corresponde. Todo fue mi idea, por querer ir a comprar un yogurth a los chinos luego de ver que el kiosko estaba cerrado siendo las 4 de la tarde. Un kioskero con pocas ganas de laburar si los hay!
Fue entonces que las convencí de ir a la vuelta de la esquina y es entonces donde empezó todo. Una vez dentro del supermercado, me mandé directo para la sección de lacteos a buscar lo mío mientras que el resto buscaba lo que iba a comer. Todos dispersos dentro del local. Me pongo a pensar y digo: “No me voy a llenar con el yogurth asi que voy por unas Opera también :P”. Luego, directo a la caja a pagar!
Ahora hacemos una pausa para ver como estaba todo, dos chicas estabas por ahí atrás de las gondolas, yo en la caja y la otra chica nos estaba esperando en la entrada ya que no iba a consumir nada porque ya tenía su merienda.
Mientras apoyaba las cosas sobre el mostrador, veo a dos hombres armados abriendo la caja en donde guardan la plata los chinos, ese lugar en donde siempre hay un chino sentado mirando lo que pasa dentro del local. Y los ladrones diciendole a los chinos: “dame la plata, dame la plata”. Ahí es en donde reacciono y le digo disimuladamente a la chica que nos estaba esperando que estaban asaltando, que se aleje de ahí, y al ver que no había entendido lo que le decía porque seguramente estaba con la cabeza en otra cosa me le acerco y se lo digo en voz baja. Así que media vuelta y a avisarle a las otras chicas. Nos fuimos todos para el fondo, pasando por las heladeras en donde le digo al repositor lo que estaba sucediendo, luego al de la fiambrería. El mismo cómo si nada sucediera nos pregunta: “¿quieren fiambre?”. No sé si estaba siendo sarcástico, nos trataba de distraer o era idiota. Creo que la última es la opción correcta ya que en una de las preguntas que le hace mi compañera el responde: “No me importa, si no es mío esto”.
Eran momentos muy tensos ya que no sabíamos que iba a suceder y los ladrones en cuestión estaban tardando demasiado. Nosotros nerviosos por la situación tratando de no generar ningún tipo de ruido para no alertar a estos malechores. Luego se nos acerca el repositor y nos dice: “Suban, suban. Diganle que llame a José!” Con estas palabras nos re-cagamos hasta las patas y fuimos rápido por las escaleras con el muchacho de la fiambrería para resguardarnos arriba mientras pensabamos salir la puerta de atrás como salida de “emergencia” pero resultó ser qué no había otra salida más que la puerta que da a la calle.
- Fuck, ¿ahora que hacemos?!!
- Vamos a llegar tarde a trabajar.
- Buscá otra salida.
- Uy, que cagada. Esperemos que no suban porque sino cagamos!
- Llamá a alguien de la empresa para avisarles dónde estamos y que vengan rápido!
- Llamá a la policía!
- No quiero morir acá!
Estas son solo algunas frases de las que se decían mientras pasabamos los 10 minutos más largos de nuestras vidas. Nerviosos, acorralados, sin salida alguna y esperando que no pase más nada. Minutos más tarde, escuchamos ruidos en las escaleras y nos escondíamos por donde se nos ocurría. Lo peor podría haber pasado. Pero no, por suerte era el repositor que nos venía a avisar que los ladrones se habían ido y ahora todo estaba bien. Podíamos bajar. Llegó en el momento justo ya que estabamos discando el numero de la policía.
Una vez abajo y todavía con las piernas temblorosas y el corazón que nos latía a mil pagamos lo que nos llevabamos para consumir y luego dentro de nuestro trabajo contarle a todos nuestros compañeros lo que nos había pasado. Algunos no lo creían, otros que estaban contentos por haberse quedado tomando llamadas y otros que se alegraban de vernos sanos y salvo.
Perdón por hacerlo tan extenso pero fue un momento feo que pasamos y tenía ganas de contarlo.

Y qué pasó con los ladrones, se escaparon nomás?
Marcoss: Por suerte, se fueron no más! Y nosotros que no podíamos creer lo que había pasado. Cuando menos te lo esperás, te pasa.
Gracias por pasarte!